Después de convivir con Rexi durante dos años, no me queda la menor duda que otros perros, y otras especies, pueden sentir todo esto...
PD: En la foto, Rexi cuando llegó a casa. Y así era cuando se perdió.
“Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol” (Martin Luther King)
Es difícil explicar el cúmulo de sensaciones, vivencias y recuerdos que este año me ha aportado, porque todo lo que hemos hecho supera las meras acciones - sembrar plantones y semillas, luchar contra pulgones, quitar malas hierbas y regar-, va más allá. Me quedo con otras cosas más intangibles, que me han pasado por primera vez en este año de huerto, y que colateralmente han contribuido a conocer mejor mis capacidades y mis límites:¿Qué añadiría acerca de este último año?Me dejo otras muchas sensaciones, a las que me cuesta poner palabras. Quizás el año que viene me resulte más fácil, y entonces prometo compartirlas. Gracias por estar allí todo este año, por echarme un mano en el huerto, por darme consejos y ánimos, por leer el blog y dejar algún comentario. Muchas gracias, de corazón.
- las dudas de los días previos
- la satisfacción de haber montado las paradas
- la perplejidad de ver surgir las primeras flores
- la tranquilidad que aporta regar al anochecer
- la desilusión de los intentos fallidos
- la magia de la naturaleza, que todo lo puede
- la recompensa de las cosechas
- el festín de los sabores
- la perseverancia depositada en vencer a los pulgones
- la libertad de saltarse un poco el método
- la apatía del invierno
- la alegría de compartir los resultados con las personas que quiero
- las necesidad de experimentar
- la curiosidad por aprender
- la superación del miedo al fracaso
- la energía canalizada en quitar malas hierbas
- la sensación de transitar un camino propio
- la paciencia de dejar crecer los frutos hasta su momento justo
- las ganas de divertirse
- la oportunidad de dialogar e intercambiar conocimiento
- la felicidad de trabajar a medias
- la satisfacción de descubrir resultados en los frutales, tras años de espera
- la suerte de tener un trocito de tierra al sol
- la renovación que trae el buen tiempo
- la tristeza de recoger la última hortaliza de cada temporada
- la aceptación del paso de las estaciones, las inclemencias, los sucesos y los imprevistos
- la intuición de guardar semillas para empezar de nuevo
- el amor depositado en un proyecto, y en un futuro
Organiza: Àrea Sensibilització i Educació al Desenvolupament de la CAIB. Pl. de la Drassana, 4, 2n. pis. 07012 Palma. tel. 971177428. fax.971177403
Ruta dels arbres singulars de Ciutat. Margalida Castells, Secció De Ruta, Diari de Balears, 22/05/2010, p. 47
Este post también se podría titular "Del Yes we can, al Just do it". Después de unas semanas dándole vueltas, pensando si era ya la hora de dar el salto, al final esta temporada me he decidido... A mediados de abril me quité de encima la pizca de pereza que lo impedía, y me acerqué al vivero en busca de algunos sobres de semillas con las que preparar, por vez primera después de dos años de experimentos en el huerto, los planteles.
En cuanto a otras tareas del huerto, hemos eliminado las malas hierbas y hemos plantado albahaca, la gran aliada de los tomates. También hemos puesto en vereda la menta chocolate, que había vuelto a adueñarse de las paradas, y francamente estoy a punto de eliminarla completamente, porque es con diferencia la aromática más invasora que conozco. Un poco más allá de las paradas, junto a la mimosa, hemos sembrado rúcula, perejil y tres plantas de fresón que esperemos que sí nos regalen frutos, pues será ya el tercer año que siembro fresas y nunca vimos el resultado.
En la sección de frutales, todo sigue su curso: en unos días tendremos la primera cosecha de nísperos, los albaricoqueros muestran ya algunos frutos formados, pero los cerezos parece que este año no serán generosos. Los limoneros están cargados de flores, nuevamente, y el manzano muestra un sinfín de diminutos frutos con los que espero este año hacer compota. Y en el ciruelo, los huevos de mirlo ya se abrieron, y ahora tenemos cuatro polluelos.
Hay días mágicos, sorprendentes, en los que la Vida parece querer mostrarte algo, y el sábado creo que fue uno de ellos. A lo largo de la mañana se fueron sucediendo momentos y acontecimientos que pueden parecer cotidianos e irrelevantes pero que en esta casa eran absolutamente inesperados, y mágicamente coincidentes, que nos abrieron los ojos a una evidencia, sencilla pero esencial: el jardín se encuentra en plena primavera e irradia vitalidad.
Dídac y yo estuvimos recogiendo las habas, tantas que llenamos completamente la cesta de paja. A continuación pasamos un rato bajo el limonero grande recogiendo limones para hacer mermelada y limonada. Al hacerlo comentamos que era una suerte tener nuestro propio huerto, sobre todo cuando recoges tanto sin apenas esfuerzo pues francamente, con lo que ha llovido este invierno, las habas y los limoneros se han criado solos.
Acto seguido fuimos regando con calma, uno a uno, todos los árboles - por ahora diecinueve-, observando cuáles ya están sacando frutos y cuales todavía están en floración. Hace un par de semanas, Hugo y yo quitamos la malas hierbas al huerto, pasamos el motocultor e hicimos los alcorques a los árboles, para que el agua del riego les beneficie completamente, y la verdad es que ha funcionado porque llevan un mes excelente, sacando más hojas y flores que otros años. La higuera sigue creciendo a buen ritmo, el granado está espléndido, y los frutales parece que darán una buena cosecha (cerezas, manzanas, albaricoques) y por primera vez tendremos nísperos, un montón de ellos. El manzano está mucho más cargado de flores que el año pasado, confio en poder hacer compota.
Mientras regábamos los frutales descubrimos un nido en el ciruelo, con un huevo verde azulado en su interior (días después, ya tiene cuatro huevos, y parece que son de mirlo - Turdus merula). Es la primera vez que descubrimos un nido en el jardín de casa así que supuso una pequeña algarabía. Tras la pausa continuamos regando el jardín, en concreto la zona donde he plantado recientemente fresas y rúcula, y entonces oímos un leve quejido: en lo alto del tejadillo que hay junto a la mimosa, había un pequeño gatito negro maullando suavemente. Miguel, el más valiente y paciente del grupo, estuvo ganándose su confianza y finalmente la consiguió bajar. Descubrimos que era una gatita, calculamos que tiene unas dos semanas de vida porque ya tenía algunos dientes, bastante pelo y los ojos plenamente abiertos -pedazo de ojazos azules, por cierto-. La pusimos en un cesto, sobre un cojín, y empezamos a alimentarla, dándole un poco de leche con ayuda de una jeringa y de una cucharita. Fuimos testigos de los que posiblemente eran sus primeros pasos o casi, pues en el tejadillo no le debía resultar fácil moverse con las ramas de la mimosa, se notaba porque andaba bastante desgarbada y le fallaban las patas traseras. ¿Nos la quedamos, nos la quedamos? Pues claro, si ella quería, era indudable que entraba a formar parte de la familia. Tras un arduo debate, llegamos a un consenso sobre el nombre que tendrá: Pelusa.
Mientras estábamos absortos y felices con nuestra nueva compañera, descubrimos con sorpresa que algo se movía entre las plantas del huerto. Al acercarnos vimos a este erizo sobre una de las bovadillas. Ya un par de veces habíamos visto erizos en el jardín, de hecho nos enterábamos porque nuestro perro Rexi se ( ponía a ladrar de una manera desesperada, porque al descubrirlo y acercarse a husmear, se pinchaba, entonces el erizo se hacía una bola y era lo único que habíamos conseguido ver, nunca habíamos visto (en casa) el erizo tranquilo como pudimos disfrutarlo el sábado pasado.
Diálogo con la Tierra se suma a la iniciativa Pastores de árboles. Hemos registrado en el banco de árboles de este proyecto a nuestro querido Peral Bergamoto, o permanyer en catalán -podeis leer más sobre nuestro ejemplar, aquí-. Podeis ver nuestra nuestra ficha aquí, donde pronto añadiremos otros ejemplares del huerto y del jardín."Los árboles son imprescindibles para la vida en la Tierra. Además de proporcionarnos infinidad de productos (madera, alimentos, medicinas, etc.), los bosques son claves para la regulación del clima a nivel mundial; albergan numerosas especies de flora y fauna, contribuyendo a la conservación de la biodiversidad; actúan como almacenes de carbono, controlando así el efecto invernadero; retienen los suelos y, por tanto, disminuyen la erosión y la desertificación; favorecen la fertilidad agrícola y regulan el ciclo hidrológico, entre otros beneficios.Después de leer este texto, no hacen falta más razones para sumarte a la iniciativa, sembrando un árbol o dos, este año, ¿verdad?. Plantar un árbol (a partir de un plantón, una semilla o una estaquilla), un gesto sencillo y gratificante con el que -entre tod@s- podemos asegurar la supervivencia de nuestros árboles y de nosotr@s mism@s. Si tienes jardín, terraza o incluso un balcón pueden participar en este proyecto. O quizás conoces a alguien a quien puedes ayudar sembrando tus dos ejemplares en su jardín, y ayudándole regularmente a su cuidado.
Los bosques son además lugares para el ocio, la creación artística o, simplemente, el disfrute de su belleza y constituyen todo un símbolo para la mayoría de tradiciones, culturas y religiones, sin olvidar que más de mil millones de personas viven gracias a los ingresos generados por los ecosistemas boscosos.
A pesar de ello, según datos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) cada año desaparecen unos 13 millones de hectáreas de arbolado, que representan una superficie semejante a la de Grecia o Nicaragua. Las principales causas de deforestación a nivel mundial son la agricultura y ganadería, la extracción de petróleo y gas, los incendios, la explotación maderera, la minería, las plantaciones forestales, los macroproyectos de ingeniería civil y, en el caso concreto de los manglares, la cría de langostinos.
La eliminación de las áreas boscosas trae consigo una serie de graves consecuencias:
* Se producen desequilibrios en las cuencas hidrográficas, favoreciendo el desbordamiento de los ríos y, al mismo tiempo, el aumento de los períodos de sequía. Como consecuencia se incrementa la erosión del suelo, disminuyendo su fertilidad.
* La destrucción del hábitat precipita la extinción de numerosas especies de flora y fauna y genera, por tanto, una pérdida enorme de biodiversidad.
* Además, las talas masivas hacen desparecer el principal sumidero de carbono, agravando el problema del calentamiento global, al no ser el medio capaz de absorber cantidades suficientes de dióxido de carbono como para mantener sus niveles de concentración dentro de lo aconsejable. Cabe señalar que las emisiones de este gas a causa de la desaparición de los bosques naturales son superiores a las atribuibles al sector de los transportes.
Según el PNUMA (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente), para compensar la pérdida de árboles ocurrida durante el pasado decenio, sería necesario plantar 130 millones de hectáreas, lo equivalente a la superficie de Perú. Es decir, unos 14.000 millones de árboles cada año en los próximos 10 años y millones de árboles más para estabilizar los recursos de suelos y agua y atender las necesidades de madera. Para ello cada persona debería plantar y cuidar, al menos, dos plantones por año."
Algunas canciones suben el ánimo, otras pueden arrancar una lágrima, muchas ayudan a pensar y casi todas motivan a seguir buscando la felicidad. (Casi) cada día encuentro una canción con la que conectar. Mis momentos autocoaching en formato audio están agrupados en esta carpeta de Spotify y también puedes encontrarlos en formato vídeo en Blip.fm.