sábado, 12 de mayo de 2018

Recordatorio

En resumen, vivir es lo único urgente.

PALABRAS A MI MISMO (Hugh Prather)

Si solamente hubiera...
desdeñado futuras grandezas
y mirado las plantas y los edificios
y tomado contacto con aquellos que me rodeaban.
Si hubiera olido el aire
e ignorado los formulismos y obligaciones rígidas
y escuchado el rumor de la lluvia sobre el tejado
estrechando a mi mujer entre mis brazos.
...Tal vez no es demasiado tarde.

Ella podría morir esta noche.
Pero hemos estado juntos cuatro años.
¡Cuatro años!.
Si no la tuviera un nuevo día
no podría sentir que es injusto.
Ni siquiera la merezco un minuto.
Dios lo sabe.

Yo mismo podría morir esta noche.
Lo que debo hacer es morir ahora.
Aceptar la justicia de la muerte.
Y la injusticia de la vida.
Mi vida ha sido buena.
Más larga y mejor que la de muchos.
Tony, mi gran amigo murió a los veinte.
Yo he tenido treinta y dos años.
No podría pedir un día más.

¿Hice algo para merecer el nacimiento?
Fue un presente. Yo soy. Este es un milagro.
No he tenido derecho a un solo minuto.
A algunos les es concedida sólo una hora.
Yo he tenido treinta y dos años.
Pocos pueden escoger el momento de su muerte.
Yo elijo aceptar la muerte ahora.
Desde hoy renuncio a mi derecho a vivir.
Renuncio también a mi derecho
sobre la vida de mi mujer.

Está amaneciendo.
Me ha sido dado un nuevo día.
Otro día para oír,
y leer, y oler, y caminar.
Un nuevo día para el amor, para la gloria.
Estoy viendo un nuevo día.
Pienso en aquellos que no lo están.
Hoy día deseo hacer las cosas
poniendo mi ser en ello.
 
No quiero permanecer ajeno a mi quehacer
tratando de convencerme de algo que no soy.
Rehúso hacer cosas por mis semejantes
sólo para que éstos opinen bien de mí.
No me interesa trabajar por el dinero.
Quisiera trabajar por amor a mi trabajo.
No deseo vivir para cumplir un objetivo.
Sólo quiero vivir...

Mi oración es: yo seré lo que he de ser
y haré lo que he de hacer.
Todo lo que deseo y necesito hacer
es ser fiel a mi propio ritmo.
Sólo ambiciono hacer lo que hago
sin tratar de hacer lo que no hago.
Tan solo hacer lo que hago.
Ser lo que he de ser.
En paz conmigo mismo.
Seré lo que he de ser. Pero ahora soy lo que soy.
 
Hoy trabajaré escuchando el ritmo de mi ser.
Desoyendo las voces del "deberías".
Trabajaré en armonía con mi ritmo.
Permaneceré fiel a mi mismo.
Dios reveló su nombre a Moisés
diciendo: "YO SOY EL QUE SOY".
Creo que la ansiedad que circula en mi vida
nace de un desequilibrio entre lo que soy y lo que «debería ser».
Mi ansiedad no se origina en una visión del futuro,
sino en el deseo de sujetarlo a mi voluntad.
Comienza cuando en mi mente surge solapado
el deseo de llegar a ser alguien.
Entre mi voluntad de controlar el futuro
y el reconocimiento de mi impotencia
se genera esa tensión.

Cuando decido "seré lo que he de ser"
y pienso que tal vez no alcance las expectativas
que tengo de mí mismo, brota la ansiedad.
Mi temor a la muerte es mayor
cuando estoy a punto de lograr
lo que los demás esperan de mí;
entonces la muerte amenaza con
el tránsito a ese ser que aún no soy.
No siempre se puede alcanzar la meta-
el logro y la meta se excluyen mutuamente.
La expresión "efecto duradero" es contradictoria.
Yo no tengo significado en el futuro.
Nada será mañana lo que fue hoy.
Nada puede tener significado para siempre.
El significado cambia según las circunstancias.
Mi significación se afinca en el presente.
Es suficiente que hoy pueda ser de valor para alguien.
Es bastante que importe algo ahora.

"Qué deseo hacer de la vida?"
"¿Cuál es el propósito?"
Supongo que tengo una razón
para vivir y que mi vida
tiene una dirección.
Pero quizás no tenga ninguna, como la historia.
La suposición de dirigirme hacia algo me inclina
a justificar mis acciones y a planear el futuro.
 
A veces no quisiera manejar mi automóvil
hacer colar o cumplir encargos, ya que secretamente
siento que estas tareas triviales no están a mi altura
y demoran la ejecución de la "valiosa obra"
que habré de realizar antes de mi muerte.
El modelo por el cual debo vivir
es no tener ningún modelo.
Mi único hábito debiera ser no tener hábitos. 
Porque lo hice de este modo una vez es razón
suficiente para no hacerlo así hoy.
El tiempo es cambio.
Cuando hago algo no acostumbrado
mis horas se llenan de segundo.
Lo familiar contiene menos tiempo
porque implica menos cambio.

Puedo alargar mi vida
manteniéndome aparte de doctrinas
y de rutas ya trilladas.
La confesión de un defecto puede ocultar
la voluntad de no cambiar.
Ya que lo confieso no tengo que aceptar
la obligación de cambiar.
"No puedo evitarlo, lo confieso" digo
desplazando mi responsabilidad hacia el otro
"¿Ya lo has oído, qué piensas hacer ahora?".
¿Por qué valoro mis días de acuerdo
a cuánto he "logrado"?
Cuando la ambición no sea mi dueña
podré gozar recogiendo bolitas de hilo
tendido sobre la alfombra.
Sustengo un gato dormido entre
mis brazos. ¿Qué más puedo desear?

Después de haber escrito este libro
se lo conté a varios amigos.
Su respuesta fue a lo más cortés y tibia.
Más tarde pude decirles: el libro será publicado.
Casi todos dijeron: "estamos orgullosos de tí."
Orgullosos del resultado, pero no de la acción.
Todos menos yo, enjuician mi conducta
hacia atrás. Sólo ven mis acciones
encadenadas a sus resultados.
Sin embargo yo actúo en el ahora.
Después conozco los resultados.
El único significado que otorgo a mis 
actos es que "son el reflejo de una
parte de mí."

Si viviera para obtener resultados
estaría condenado a una continua frustración.
La sombra de la muerte arrojaría sobre mi vida
una perpetua amenaza de futilidad, así
vivir no hubiera servido de nada.
El premio reside en mis actos, no en sus efectos.
La recompensa está encerrada
en lo hondo de mi respuesta
en esa parte central de mi ser
de la que arranca toda acción.

Gracias a que los resultados son impredecibles
ningún esfuerzo de mi parte está condenado
al fracaso. Incluso un fracaso no tomará
la forma que imagino de antemano.
Ante el futuro sólo puedo decir:
"será interesante ver qué ocurre."
La excitación, el rechazo y el aburrimiento
presuponen un conocimiento de resultados
que no puedo tener.
Si trabajo pensando en una meta
mi vida se convierte en un proceso.

El arco iris es más bello que el resplandor
que deja cuando se desvanece.
El arco iris existe en el presente.
Nunca al morir su color es
tan hermoso como esperaba.
Una parte de mí quiere escribir,
otra quiere teorizar
o esculpir,
o enseñar...
Si me forzara a un rol
decidiendo hacer sólo una cosa en mi vida
mataría extensas partes de mi ser.
 
Reconozco que vivo en el presente,
y hago lo que deseo hacer en cada momento
y no aquello que decidí en el pasado.
A veces afirmo "yo siempre hago esto"
o "nunca hago aquello"
como si mi individualidad radicara
en estas consistencias triviales.
"La próxima vez..."
"De ahora en adelante..."
¿qué me hace pensar que soy más sabio
de lo que podría ser mañana?

sábado, 14 de abril de 2018

Gracias



Regreso de un retiro de mindfulness en Pollença, en el Puig de María. Espectacular.

Dos días intensos, inmensos, llenos de vida sintiendo los elementos dentro y fuera de mí. Conectando con la fuerza de la tierra y de mi vida, dejándome calar por la lluvia y las emociones que veo pasar al meditar, escuchando el viento y también mi propio silencio, sintiendo el calor del sol al nacer el día y de los abrazos de los compañeros.

Con la paz que me deja el retiro ahora mismo, siento que hay todo un camino a recorrer de vuelta a mí misma, desde la quietud, a través del silencio, conectando con la respiración y reorientando la atención hacia el aquí y el ahora, otorgando presencia a las sensaciones corporales, las percepciones y las emociones, dejando volar los pensamientos recurrentes. Paladeando lentamente los alimentos, las experiencias, las relaciones de afecto. Sintiendo y viviendo con más plenitud y propósito. Abrazando la vida y afrontando con el corazón bien abierto lo que llega, tanto las cosas buenas como la adversidad.

Este es un camino largo, que me llevará toda la vida. Por suerte a lo largo de este caminar voy coincidiendo con compañeros maravillosos, como los que he encontrado en este curso, personas dispuestas a aprender, a desaprender, a salir de las costumbres y aventurarse en nuevos caminos para reencontrarse.

Pollença ha sido declarado Municipio Mindful puesto que se ha marcado como objetivo formar a todos los residentes en estas técnicas y por ello están realizando cursos para niños, padres, docentes, personal sanitario, y también el retiro al que yo he asistido. Se ha comprobado la contribución del mindfulness en la mejora de la calidad de vida de personas con determinadas dolencias físicas y mentales, y de hecho en septiembre Pollença acogerá un congreso sobre Mindfulness y Alzheimer.

Por si a alguno le apetece la experiencia, sé que la repiten el 27 y 28 de octubre de 2018. Podeis encontrar más información en la web de José Luis Reig y en la página facebook Mindfulness Mallorca. O googlear MBSR (Mindfulness-Based Stress Reduction)

viernes, 16 de marzo de 2018

Soltar


Las hojas no caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad y profundo de sabiduría: la hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento y en actitud de renovación. 
La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío dejado por ella es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja. (…)
Cada hoja al aire me está susurrando al oído del alma ¡suéltate!, ¡entrégate!, ¡abandónate! y ¡confía!. (…)
Reconozco y confieso públicamente, ante este público de hojas moviéndose al compás del aire de la mañana, que soy un árbol al que le cuesta soltar muchas de sus hojas. 
Tengo miedo ante la incertidumbre del nuevo brote. 
Me siento tan cómodo y seguro con estas hojas predecibles, con estos hábitos perennes,con estas conductas fijadas,con estos pensamientos arraigados, con este entorno ya conocido… 
Quiero, en este tiempo, sumarme a esa sabiduría, generosidad y belleza de las hojas que “se dejan caer”. 
Quiero lanzarme a este abismo otoñal que me sumerge en un auténtico espacio de fe, confianza, esplendidez y donación. 
Sé que cuando soy yo quien se suelta, desde su propia consciencia y libertad, el desprenderse de la rama es mucho menos doloroso y más hermoso
(María Toro, “La Sabiduría de Vivir”)

domingo, 25 de febrero de 2018

Vivir para compartir


Tú eres yo y yo soy tú.
¿No es evidente que nosotros "inter-somos"?
Tú cultivas la flor que hay en ti,
para que yo sea hermoso.
Yo transformo la basura que hay en mi,
para que tú no tengas que sufrir.
Yo te apoyo; tú me apoyas.
Estoy en este mundo para ofrecerte paz;
tú estás en este mundo para traerme alegría.

(Interser, Thich Nhat Hanh*) 

 
El otoño pasado tuve la suerte de ver el documental Walk with me (Camina conmigo, 2017), centrado en el día a día de la comunidad francesa Plum Village y del maestro zen Thich Nhat Hanh. Me emocionó profundamente, reavivó mi interés por el mindfulness y decidí que en el 2018 buscaría la forma de meditar regularmente.

Por suerte se cruzó en mi camino un cartel anunciando un curso de mindfulness basado en la tradición budista (MBTB) - de la escuela de atención plena Templo Zen Luz Serena- que se hacía los días y las horas perfectos para mí. ¡Más fácil no me lo podía poner la vida! Ya llevo algunas semanas practicando, he acabado el curso de introducción y paso al grupo de práctica, con el que espero seguir profundizando en esta técnica y sus principios. Estoy muy satisfecha porque voy notando cambios así que lo recomiendo a quién está buscando un cambio de enfoque de vida que empiece en sí mismo.

En mindfulness se practica la atención plena, abrirse a la totalidad de la experiencia vital y centrarse en el aquí-y-ahora. No propone adquirir más conocimientos (saber intelectual) sino que se basa en la práctica, en integrar en la vida cotidiana un conjunto de técnicas de enfoque, concentración y observación. La meditación ayuda progresivamente a tomar conciencia de 5 aspectos: el estado corporal, la respiración, las sensaciones, los contenidos mentales y el entorno. Con el paso de los días se va percibiendo, primero sutilmente y luego más claramente, la diferencia entre el observador y lo observado, y se aprende a detectar pero dejar fluir todo lo que va apareciendo en el campo de conciencia, sin reaccionar, sin apegarse, sin rechazarlo. Me encanta una frase que dicen: "siéntate en la orilla de tu mente y observa el paso de tus pensamientos". Contribuye a la reducción del estrés, la serenidad interior y la claridad mental pero en la tradición budista, esta práctica además abre a la plena conciencia de uno mismo y del entorno, a la inspiración espiritual y al desarrollo de un propósito ético basado en el bien y la felicidad de uno mismo y de los demás. 

Las meditaciones MBTB acaban siempre con el ofrecimiento, que son cuatro afirmaciones sobre cuatro aspectos esenciales para una vida plena: la felicidad, la compasión, la empatía y la ecuanimidad. 
- que yo y todos los seres vivientes tengamos verdadera felicidad
- que yo y todos los seres vivientes podamos liberarnos del sufrimiento, de la confusión, del miedo y de sus causas
- que yo y todos los seres vivientes podamos reconocer con alegría el bien y la felicidad que hay en los demás
- que yo y todos los seres vivientes podamos realizar la ecuanimidad

Una de las meditaciones despliega estas cuatro afirmaciones y conecta profundamente con estos cuatro conceptos centrales del MBTB, enfocando sucesivamente la atención y conciencia en nosotros mismos, nuestra familia, amistades, conocidos y desconocidos. Tanto el ofrecimiento como esta meditación son muy interesantes porque desean lo mismo para uno mismo que para los otros, ni más, ni menos. Y al mismo tiempo que yo conecto auténtica y profundamente en mi interior con estos cuatro pensamientos positivos - para mí y los demás-, alrededor del mundo hay millones de personas realizando ese mismo ofrecimiento. Estamos todos conectados vibrando en ese mismo deseo. ¿Cómo algo tan obvio pasa a menudo tan desapercibido? Como dice el mensaje de la bolsita de té, vivir es compartir. Estamos interconectados, somos interdependientes, nuestra tendencia es interrelacional: nos vinculamos y compartimos emociones, conciencia, evolución. La separación, la diferencia, son una ilusión, una trampa. Ese es mi reto y propósito: vivir compartiendo.

Todo ello se enlaza intensamente con el concepto interbeing (interser) -que encabeza esta entrada y del que ya hablé hace tiempo en el blog pero más bien desde un punto de vista ecosófico-. Fue desarrollado por Thich Nhat Hanh y puede traducirse como "comprender en este presente momento nuestra relación con todos los seres". Abriendo la mirada, la existencia al interser entendemos que nuestra vida integra al otro y que lo que le deseamos o damos a otros (felicidad, compasión, empatía y ecuanimidad) nos lo estamos dando a nosotros mismos.

Para acabar, regreso al documental Walk with me. Me impactó especialmente una escena en la que el maestro camina muy suave y lentamente por el bosque, bajo la lluvia y en silencio, seguido al mismo ritmo y con la misma actitud por sus monjes. La escena me pareció bellísima porque trasmitía tanto una conexión entre ellos como de cada uno con la naturaleza y la vida. Ahora sé que este paseo consciente se llama Kin-hin y es una antigua práctica zen de meditación caminando, de atención plena al cuerpo, de concentración y armonía perfecta entre el movimiento y la respiración. Yo ya la he probado y es una experiencia muy interesante y un ejercicio sencillo para iniciarse en el mindfulness.




---
* Escrito por Thich Nhat Hanh durante un retiro para psicoterapeutas realizado en Colorado, en respuesta a la sentencia de Fritz Perls ("Tú eres tú, y yo soy yo...")

martes, 20 de febrero de 2018

El camino a seguir




La naturaleza no hace sonar los tambores cuando irrumpe una flor, ni tampoco entona un canto fúnebre cuando los árboles dejan caer sus hojas en el otoño. Sin embargo, cuando nos acercamos a ella con el espíritu apropiado, comparte con nosotros mucho secretos. Si no has oído a la naturaleza susurrándote últimamente, es un buen momento para darle la oportunidad (Osho)

Estoy pasando unas semanas intensas. Con mucha energía retenida, que necesito liberar. Con ganas de crear y al mismo tiempo necesidad de refrenarme. Buscando un equilibrio entre la incertidumbre y el control, entre los deseos y las necesidades, entre el silencio interior y las demandas externas. Intentando sentir el latido auténtico de los hechos, las personas y la vida.

He tenido la suerte de volver a la montaña hoy y preguntarle a la naturaleza por todo ello, por eso que lleva removiendo hace semanas. Aunque la decisión deba concretarla aún, sé que lo que he sentido y  percibido durante la caminata ha puesto orden y claridad al monólogo interior con el que he llegado a la excursión. Me ha permitido ver claramente la situación desde diferentes ángulos, aceptar una herida mía que no quería ver, sentir cual es el camino a seguir y sobre todo asumir que el autorespeto y la autoresponsabilidad sobre mi vida son esenciales.

Y es que encontrarte las puertas entreabiertas; comprender que las piedras del camino no son dificultades sino oportunidades para crear algo hermoso y útil para los demás; levantar la mirada de los obstáculos del día a día y posarla en el horizonte al quiero llegar; disfrutar tanto del silencio como de la escucha, de la soledad y de la compañía; y rendirse a la majestuosidad de los paisajes de la Tramuntana siempre, siempre, coloca las cosas en su lugar. Y si encima la naturaleza de vez en cuando te susurra alguno de sus secretos ya es un paseo inolvidable...

domingo, 11 de febrero de 2018

La mujer árbol /1


Toda mujer parece un árbol. En las capas más profundas de su alma alberga raíces vitales que empujan la energía de las profundidades hacia arriba, para nutrir sus hojas, flores y frutos. Nadie comprende de dónde consigue una mujer tanta fuerza, tanta esperanza y tanta vida. Incluso cuando son cortadas, de sus raíces todavía nacen brotes que van a volver a la vida otra vez. (Clarissa Pinkola)

'Eres mayor por dentro que por fuera'. Esta semana esta frase, esta imagen, se cruzó en mi día y le dio la vuelta por completo. Me dio mucho que pensar, ¿cuales son mis raices, qué me vincula a la tierra y a los demás árboles? ¿Y cuales mis ramas, lo que muestro al mundo? ¿cuan profundas son las raíces, cuan necesarias las ramas? ¿A qué dedico mi energía, a cuidar la raíz o la rama, a crear raíz o rama? 

Y si yo fuera un árbol ¿cual sería y qué función cumpliría? ¿Sería útil por mi sombra, por mis frutos, por mi fragancia o mis cualidades?

Con mucha curiosidad me he dedicado a bucear en la red cerca de ello y he localizado un texto precioso, que lo resume bien y aporta un consejo factible:

¿Y si imitamos al árbol?
Párate derecho y orgulloso
Recuerda tus raíces
Toma mucha agua
Disfruta de la vista y del aire fresco
Crece sin miedo
No niegues la riqueza de tus frutos
Da sombra a quien ande cansado
Llena tu corazón del canto de las aves
Purifícate con el agua de la lluvia
Resguárdate en invierno, florece en primavera
Sé lo mejor que puedas ser


Por el camino, me he topado aquí con un bello texto, un cuento sobre el tiempo en que las mujeres eran árboles:

Cuenta una historia muy pero muy de antaño, de la que ya no muchos recuerdan, ni de la que ya no muchos hablan, que antes de que aparecieran los humanos de dos patas en la tierra, todas las mujeres, antes de ser mujeres fueron árboles, y tal como estos, tenían raíces que las hacían una con la madre tierra, manos largas y resecas hechas de troncos y cortezas, y largos cabellos que se cubrían de hojas, flores, frutos y aves que cantaban en primavera.
Estas vivían en los rincones más hermosos, se nutrían del sol, el agua y el viento y jamás estaban solas, pues las rodeaban todas las criaturas del bosque tanto las terrenas, como las más mágicas que puedas imaginar. Así también las custodiaba y nutría el árbol más sabio de todos, al que llamaban “la abuela árbol”, un árbol tan pero tan viejo, que conocía todos los secretos sobre la vida y sobre la muerte, y siempre que una mujer árbol de cualquier lugar del mundo enfermaba se comunicaba con la abuela a través de sus raíces para sanar.
Las mujeres árbol tenían poderes mágicos, se comunicaban sin usar las palabras, movían los elementos sin tener manos y podían sentir a todos los seres de la naturaleza a través de la red profunda que formaban con sus raíces bajo la tierra. 
Un día mucho tiempo después de que llegaran a la tierra los humanos de dos patas, algo pasó y comenzaron los tiempos de guerras, muertes y destrucción, algunos dicen que a causa de la ambición por los reinos, el poder y las riquezas. Fue una época terrible, donde muchas mujeres árbol fueron convertidas en madera y quemadas como forma de generar calor. De esta manera para poder mantener viva a sus hijas, la abuela árbol les permitió desenraizarse y tener pies para que pudiesen correr y esconderse lejos del peligro. Así las mujeres árbol debieron aprender a caminar y sobrevivir por sí mismas, a cambio perderían sus raíces y su conexión a la madre tierra y todos los seres que en ella habitaban, esto les causaba tremendo dolor y tristeza, pero esta era la única forma de sobrevivir y conservar la tradición de las mujeres árbol.
Quien me contó esta historia dice que pasaron muchos siglos hasta que la guerra por los reinos terminó, en ello muchas mujeres árbol murieron de tristeza ya que no soportaron la soledad y el desenraizamiento, otras se olvidaron de quienes eran, por lo que aprendieron a vivir con los de dos patas perdiendo sus poderes y capacidades mágicas. Sin embargo hubo otro grupo de mujeres árbol que se distribuyeron por el mundo y a pesar de separarse se prometieron jamás dejar de ser ellas mismas y conservar en su más profunda memoria de ADN, todo aquello que ellas aprendieron de la abuela árbol. Así este grupo de mujeres se prometieron encontrarse y reencontrarse en todas las vidas posteriores, manteniendo muy bien guardado el secreto de sus orígenes y poderes.
Así también la abuela deseando nunca más separarse de este bosque de doncellas y en un acto de amor profundo por sus hijas, bendijo a todas las mujeres con un árbol en su vientre, y éste árbol se transformó en que hoy es nuestro útero. Así todas las mujeres pueden recuperar su enraizamiento a la madre tierra nutriéndose de todo su amor, pues el útero es su anclaje a su verdadera esencia. Desde él está la forma de recuperar la razón más primigenia 22del ser mujer. Y lo maravilloso de la bendición de la abuela árbol es que tengamos o no un útero físico, siempre tendremos un útero energético que nadie nos podrá jamás arrebatar.
Esta es una historia muy, pero muy antigua, sin embargo muchos dicen que en estos tiempos la abuela árbol está haciendo un llamado fuerte y claro a sus hijas. Es así como al abrazar al árbol más viejo del bosque y apoyar tu oído en su tronco, éste te contará los secretos de las mujeres árbol, te llenará de todo su amor y te otorgará toda su medicina ancestral. Y ya nunca más estarás desconectada de la abuela árbol. Tu útero recuperará sus raíces y caminarás por siempre anclada a la tierra.

Me parece un tema muy interesante, me apetece mucho seguir explorando el tema de la mujer árbol y sobre todo ahondar  mi relación con los árboles y la conexión con la tierra en la que habito. Continuará...

domingo, 4 de febrero de 2018

Cambiando la perspectiva

Para conocer algo a fondo, necesitas poner toda tu atención en ello. Poner toda la atención en ello quiere decir amarlo. (Nageswara Rao)
 
Con la llegada de febrero inicio otro de mis propósitos de este año: observar mi punto de vista sobre las cosas y abrirme a una nueva mirada, más presente, más silente y más amorososa. Aquietar la mente, escuchar el alma, conectar con la naturaleza y conmigo misma.

Uno de los aspectos (ya os hablé otro día de las excursiones conscientes) en que lo estoy aplicando es en mis paseos junto al mar, que suelen ser dos o tres a la semana y en distintas horas. 

Lo primero que he notado es cómo el entorno está pasando de ser escenario a protagonista. Es increible la cantidad de estímulos sensoriales que percibo cuando desconecto de la conversación interior y reconecto con lo que me rodea. Sobre todo percibo (y disfruto!) múltiples detalles visuales y auditivos pero además se activan gusto, tacto y olfato.

Día a día fijo más mi atención en detalles que hasta ahora no valoraba como la fuerza de las olas al romper en el paseo, la intensidad salina de la brisa, la paleta de tonos y nubes que ofrece el cielo ese día, los colores del agua según la hora del día o la fauna costera. Ayer pasé unos minutos observando a un ave que estaba pescando a la orilla del mar, hoy he disfrutado de un encuentro de pajarillos en el muelle. Pero también voy fijando la mirada en la gente que me cruzo -personas que pasean, corren,  patinan o van en bici, pescan o están sentadas al sol- y observo por unos segundos sus gestos, su actitud, su presencia...

A medida que camino, empiezo a observar cómo varía mi percepción de lo que me rodea, cómo se calma el alma, cómo va conectandose con el mar y se alegra al percibir detalles de la naturaleza o de los paseantes. Hay un punto en el paseo en el que el corazón se alborota, con la alegría propia de los reencuentros aunque esta vez no es por ver a alguien sino por la visión del mar abierto, bravo, inabarcable. Otros rincones en cambio me relajan y raro ds el día en que no me detenga, aunque sea un minuto, a contemplar esa inmensa belleza.

En cambio, cuando corro es la mente la que cambia: se focaliza en el presente, en el cuerpo, en la respiración, en buscar el límite. No hay espacio para nada más en mi interior. 

Al inicio y al final del recorrido realizo dos meditaciones cortas centradas precisamente en la percepción de los estímulos sensoriales que me rodean: el mar, el niño, la pareja que conversa, el viento... los observo llegar y alejarse, sin aferrarme, sin juzgarlos, como quien observa el movimiento de la ola al romper en la orilla. Son más de los que creía inicialmente y seguramente son más de los que llego a percibir. Poco a poco me abro a esa observación y encuentro paz en ella...

sábado, 27 de enero de 2018

En movimiento

"Danza conmigo desde la salida hasta la puesta del Sol y no necesitaré otro amor" (autor desconocido)

Otro de mis propósitos para este año es moverme más. Como comentaba en la anterior entrada, estoy caminando diez mil pasos al día. Entre las recompensas, la Vida me regala momentos tan bellos como esta puesta de sol. Sentada frente al mar, disfrutando del espectáculo desde una privilegiada primera fila, en silencio y soledad (en viernes el paseo no está muy concurrido), durante esos cinco minutos me llené de paz, de plenitud. Sentí que es imposible sentirse triste cuando se contempla algo bello. Podeis hacer la prueba pero ya os lo adelanto: es imposible. 

¡Qué suerte que el espectáculo se repite todos los días! Y en abierto, para disfrute de todo el planeta 😊

Además de caminar, actualmente estoy implicada en otras actividades corporales: lindy hop, movimiento expresivo gestalt, senderismo consciente y estoy empezando a correr. Y en todos los casos siento lo mismo. Es imposible estar triste cuando estoy en movimiento. Cuando estoy centrada en mi cuerpo, la perspectiva cambia. A ver si el truco para ser feliz estará en salir de la mente...

domingo, 21 de enero de 2018

De vuelta al camino


Cualquier cosa es un camino entre cantidades de caminos. Por eso debes tener siempre presente que un camino es sólo un camino; si sientes que no deberías seguirlo, no debes seguir en él bajo ninguna condición. Para tener esa claridad debes llevar una vida disciplinada. Solo entonces sabrás que un camino es nada más un camino, y no hay afrenta, ni para ti ni para otros, en dejarlo si eso es lo que tu corazón te dice. Pero tu decisión de seguir en el camino o de dejarlo debe estar libre de miedo y de ambición.
Te prevengo. Mira cada camino de cerca y con intención. Pruébalo tantas veces como consideres necesario. Luego hazte a ti mismo, y a ti solo, una pregunta. Es una pregunta que solo se hace un hombre muy viejo. Mi benefactor me habló de ella una vez cuando yo era joven, y mi sangre era demasiado vigorosa para que yo la entendiera. Ahora sí la entiendo.
Te diré cuál es: ¿tiene corazón este camino? Todos los caminos son lo mismo: no llevan a ninguna parte. Son caminos que van por el matorral. Puedo decir que en mi propia vida he recorrido caminos largos, largos, pero no estoy en ninguna parte.
Ahora tiene sentido la pregunta de mi benefactor: ¿Tiene corazón este camino? Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve. Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte; el otro te debilita. (Carlos Castaneda)

He vuelto. 
Bueno, no me había ido del todo porque seguía publicando esporádicamente en Facebook. 

Pero uno de mis propósitos para este año es retomar el diálogo con la tierra. No el blog en sí, - que ya veremos si lo mantengo como está ahora o cómo cambia- ni llevar un huerto, como ya hice años atrás (puedes leerlo las entradas anteriores). No. Mi propósito para este año es retomar mi diálogo personal con la tierra. El que impulsó a crear el blog cuando me instalé en una casa con jardín y descubrí que entre ese trocito de tierra, con esos árboles, y yo había un vínculo ecosófico (lo tenemos todos aunque no siempre lo sentimos). 
Llevo casi seis meses caminando (literalmente) y buscando mi camino (en el sentido amplio de la palabra), todos los días. Escuchándome, pensando, ordenando ideas, sintiendo. Dejando que ese tiempo asiente el ruido interior y así recordar quién soy, qué deseo, qué debo soltar, qué quiero crear. Voy observando mi relación conmigo misma, con los demás y con el lugar que habito, mientras camino: el ritmo de la ciudad, la braveza del mar y la fuerza del viento, la caricia del sol y la huella de la lluvia y el frío en mi cuerpo, las luces navideñas y los escaparates, las sombras de los árboles a distintas horas del día, las fases de la luna, la cantidad de gente que pase, cómo influye la música que elijo...
Pero ya no es suficiente. Después de seis meses caminando tengo la certeza de que busco algo más que andar diez mil pasos al día para mantenerme activa y centrada. Busco un camino con consciencia y corazón, que me permita entender, aprender y desaprender. Que me acerque a la naturaleza y a los principios de la ecosofía.
He tenido la suerte de encontrar algo que encaja completamente con lo que estaba buscando. Se trata de una propuesta de Mar Millán, la naturaleza como oráculo: un ciclo de excursiones conscientes que invitan a conectar con la tierra, planteándole una preocupación que se tiene en ese momento para escuchar sus respuestas caminando en silencio, contemplando el paisaje y sintiendo la energía de la montaña pero también meditando, practicando la escucha activa, la plena presencia y el vínculo del grupo. No entraré en detalles sobre lo que pregunté ni qué respuesta obtuve, pero sí os confirmo que mi primera excursión fue fantástica y que es una propuesta altamente recomendable.
Creo (deseo) que este texto será el primero, el preámbulo, de muchos otros que me ayudarán a cumplir mi propósito: retomar mi diálogo y mi vínculo con la tierra. Como en la anterior etapa algunos contenidos serán propios, pero también seguiré compartiendo reflexiones de otros que me resuenen o resulten inspiradoras. Así que os invito a seguirme, compartir el post y comentarlo. Porque en este diálogo, en este camino, todos sumamos. 

miércoles, 20 de mayo de 2015

Cerrado por cambio


Todo empieza y todo acaba. La vida son ciclos, etapas, estaciones de tren, ríos cuya agua siempre cambia, cada cual lo dice como quiere.

Para mí la vida son una sucesión de momentos, escenarios, compañías, novedades buenas y no tan buenas. Son momentos de felicidad interrumpidos por instantes amargos, por cartas que abres por error y te cambian la vida, llamadas que detienen el día y la respiración, abrazos que no sabías que encerraban una despedida... sea como sea, lo que llega hay que aceptarlo y seguir viviendo. Aunque a veces duela.

Hoy este blog llega a su fin por mudanza.

Es tiempo de despedir al jardín que sirvió de inspiración y razón a empezarlo, de cerrar para siempre una puerta, un proyecto, un estilo de vida, un amor.

Es tiempo de dar la bienvenida a otro hogar, sin tierra que cultivar pero quien sabe, quizás con una mesa de cultivo, un jardín vertical, dos macetas grandes, una germinadora, otro amor.

Sea como sea, donde sea, con quien sea, cómo sea, este diálogo con la tierra no puede acabar porque sin yo saberlo, estaba dentro de mí desde antes de que existiera el blog. Mientras me apetezca, seguiré observando el cambio de las estaciones, leyendo sobre las frutas de temporada, cocinando kilometro cero, actualizando Facebook, buscando los rayos de sol, hablando con los árboles, diseminando semillas de conciencia, imaginando que otro mundo es posible, intentando florecer...

Gracias a los que en algún momento lo habeis leído y os ha sido de ayuda en cualquier sentido. Sólo por ello ha valido la pena escribirlo.

lunes, 2 de abril de 2012

Huertos Compartidos

Mirad qué propuesta más interesante me han enviado los amigos de Slow Food por email! Os la pego por si a alguno le resulta atractivo sumarse. Desde luego que estaría genial compartir la tierra que tengo en casa con alguien que no tiene tierra pero sí ganas de dialogar con la tierra.

Huertos Compartidos (Tú cultivas, yo te dejo la tierra) es una iniciativa de la asociación Reforesta, que pone en contacto a quienes quieren cultivar y no disponen de terrenos, con aquellas personas que tienen terrenos, pero no tiempo para trabajarlos, fomentando la cesión gratuita de los mismos, a cambio de compartir la cosecha. Huertos Compartidos promueve los huertos urbanos ecológicos, creando una comunidad de nuevos hortelanos.

Os invitamos a conocer nuestra web y descargar el dossier informativo.

Nuestra iniciativa es muy reciente, pero ya hay unos 300 participantes (entre Hortelanos y Propietarios). En apenas tres meses, nuestra web ha recibido más de 15.000 visitas.

Creemos que nuestro mensaje es simple y muy positivo:
- Ayudamos a la gente a conectarse y ayudarse mutuamente
- Promovemos huertos ecológicos
- Ponemos en producción (ecológica) solares / fincas improductivas
- Creamos una comunidad en internet para compartir conocimientos y experiencias
- Hemos desarrollado una web sencilla y con herramientas fáciles.
- Hemos diseñado un logo
- Hemos lanzado una primera nota de prensa presentando la iniciativa

Algunas informaciones aparecidas en medios de comunicación:
- http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/urbano/2012/01/18/205845.php
- http://www.elalmeria.es/article/agriculturadealmeria/1170048/huertos/compartidos/fomenta/trueque/entre/propietarios/y/hortelanos.html
- http://www.rednatura2000.info/index.php?option=com_content&view=article&id=1017%3Areforesta-lanza-una-red-de-huertos-urbanos-ecologicos&catid=12%3Aagricultura&Itemid=10
- http://www.quo.es/ciencia/naturaleza/tierra_a_cambio_de_tomates

Creemos que sería muy interesante una alianza estratégica entre Huertos Compartidos y Slow Food, en materia de:
- DIFUSIÓN de nuestras respectivas actividades, a través de nuestros respectivos canales de comunicación
- PARTICIPACIÓN: L@s participantes de Slow Food podrán inscribirse gratis en Huertos Compartidos
- FORMACIÓN: cuotas reducidas en nuestras respectivas actividades de formación. En este sentido, Reforesta organiza en abril un curso de Agroecología en Alcobendas (Madrid) para jóvenes.
- EVENTOS: estamos lanzando la iniciativa de Huertos Compartidos, y quizá podemos compartir algún evento
Esperamos que Huertos Compartidos sea de vuestro interés.

Estamos abiertos a cualquier comentario, sugerencia, etc.
Cordialmente Santi Cuerda Coordinador HC tel. 699 55 34 46 huertoscompartidos@gmail.com